Entre vides y olivos surge Belmonte de Tajo, un municipio de variados paisajes



que no hacen sino proteger un conjunto de calles con fuertes pendientes y elementos sobresalientes de Interés Histórico Artístico.


Historia:

No se tiene certeza del momento en que fue fundado Pozuelo de Belmonte, antiguo nombre del municipio, aunque es conocido que la Orden Militar de Santiago tuvo un papel importante en la conquista y repoblación de la región. Dicha Orden Militar y el Obispo de Segovia al que por donación del rey Alfonso VIII pertenecía el municipio, mantuvieron diversos pleitos precisamente por esa propiedad.
En 1336 el Rey Pedro I concede a esta localidad el privilegio de Villazgo, obteniendo así la distinción honorífica de Villa. Tras la desamortización de 1579 Pozuelo de Belmonte pasa a ser propiedad de la Corona y posteriormente el rey Carlos II eleva a Condado el Señorío de Belmonte.

Patrimonio:

En el centro neurálgico del municipio se localiza la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Estrella (s. XVI), cuya fábrica de gran porte y nobleza es de sillería y mampostería. Su portada se organiza en torno a un arco de medio punto y la torre-campanario es de aspecto muy recio y posee una importante cornisa pétrea decorada con tallas de bolas. El interior de la nave de crucero se corona con una cúpula sostenida sobre pillares renacentistas. Cuenta con un archivo perfectamente ordenado y conservado, con documentación que arranca del s. XVI.




Del mismo siglo data la ermita de San Isidro, de traza renacentista con planta cuadrada y bóveda de crucería.
A los pies de la iglesia se encuentra la cuadrada plaza Mayor, que acoge un círculo de arena empleado cono ruedo taurino durante las fiestas.
Belmonte goza de varios ejemplos de arquitectura popular, es el caso de los lavaderos, pilones de piedra caliza de Colmenar, de gran interés histórico y etnográfico. Y de fuentes como la de la Tejera muy empleada por agricultores y ganaderos.

Patrimonio Natural:

El principal recurso natural con que cuenta Belmonte son sus paisajes, donde conviven contrastes cromáticos y morfológicos. Buen ejemplo son los parajes de El Horcajo, la Alameda del Horcajuelo y la Dehesa de Belmonte.
El primero es un espacio Natural de gran belleza paisajística cuenta con un arroyo y manantial y un pequeño embalse en forma de U que desagua en el Arroyo de la Veguilla. La Alameda del Horcajuelo es una vaguada de álamos donde existe un manantial que antiguamente abastecía al pueblo de agua y actualmente a una fuente. Finalmente la dehesa está compuesta por un pinar mezclado con olivos, viñas y quejigos.






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