Historia:

De origen romano, se convierte en un punto estratégico importante durante la dominación árabe gracias al castillo de Alharilla, actualmente desaparecido. Tras la conquista de Alfonso VI en 1085, la Plaza de Alharilla pasa a depender de la Orden de Santiago. En 1328 se da fuero a Fuentidueña de Tajo antiguamente llamada de Ocaña, por pertenecer jurisdiccionalmente al Arciprestazgo de esta localidad. La villa pasa a formar parte de Madrid en 1833.






Patrimonio cultural:

Lo primero que nos llama la atención al llegar a Fuentidueña es contemplar la magnífica silueta del Castillo de los Piquillos, construido muy probablemente durante el siglo XII y ampliado en el siglo XIV. Conserva tan sólo en pie un muro y parte de dos torres cilíndricas a los lados y cuenta la leyenda que en los bajos del castillo existían pasadizos secretos, uno por cada amante morisco que cortejaba a Doña Urraca mujer de Alfonso I el Batallador.
Otro lugar emblemático es la Ermita de la Virgen de Alharilla, ubicada en el lugar en que se encontraba la antigua fortaleza, y construida según se cuenta cuando un aldeano recogiendo esparto en el lugar encontró una talla de la Virgen que probablemente había sido escondida hace tiempo para evitar su ultraje. Cada segundo fin de semana de septiembre los vecinos hacen una romería para recordar aquel hecho honrando a su Patrona.
Ya en el interior del municipio encontramos la barroca Iglesia de San Andrés Apóstol, que conserva en el altar mayor un retablo barroco con pinturas del patrón que da nombre al monumento y de la Asunción de la Virgen, y al pasear hacia el río Tajo encontramos puente de Hierro inaugurado en 1867, y encargado por la Diputación al ingeniero José de Echevarría, que marcha a Francia y encarga la construcción del mismo a la empresa colaboradora con Eiffel.





Patrimonio natural
:
El pueblo de Fuentidueña está íntimamente ligado al río Tajo encontrando numerosos ejemplos de vegetación de ribera, entre los que destacan los magníficos tarays y una gran variedad de aves de gran belleza. Destaca el Remanso de la Tejera, lugar en el que los pastores hacían un alto en el camino para continuar la trashumancia por los páramos del municipio. Asimismo, por el municipio discurre la Cañada Real Soriana, vía pecuaria que cruza la península Ibérica de nordeste a sudoeste, desde los fértiles pastos de verano en La Rioja, hasta el invernadero extremeño.






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